Rendirse al ritmo natural, volver al centro
Querida/o alma tranquila:
Hay un momento del año —y de la vida— en que el alma pide menos luz y más silencio.
No es el fin de nada, sino el recordatorio de que todo lo esencial germina en la calma.
En el ruido del mundo moderno, pareciera que detenerse es rendirse.
Pero el Invierno, con su voz de susurro y su aire frío, nos enseña otra sabiduría:
la de fluir sin forzar, la de descansar sin culpa, la de escuchar sin buscar respuestas.
Tal vez no necesites avanzar ahora.
Tal vez el paso más sabio sea no dar ninguno.
Solo respirar, mirar el cielo, sentir el peso del cuerpo y dejar que lo que fue… se asiente.
Cuando el agua deja de luchar contra la corriente, descubre su cauce natural.
Este tiempo te invita a soltar las listas mentales, las metas urgentes, las comparaciones secretas.
A confiar en que el silencio también trabaja.
A recordar que la calma no se alcanza: se recuerda.
✍️ Reflexión guiada (opcional)
En tu diario o cuaderno, responde con calma:
¿Qué parte de mí se resiste a soltar?
¿Qué quiero permitir que madure sin mi intervención?
¿Dónde puedo dejar de hacer… y simplemente ser?
Ritual de la Semana
Con calma y gratitud
Via Serenis