Dejar espacio
Querida/o alma tranquila:
El aire cambia. Ya no empuja, acaricia.
Los días se encogen despacio, como si quisieran recogerse sobre sí mismos. Tal vez tú también lo notes: un deseo de ordenar, de cerrar, de despejar los rincones que quedaron saturados de ruido.
Hay un instante del año en que la vida nos enseña que acumular también cansa.
Las hojas caen, no por debilidad, sino por sabiduría. Han dado todo lo que podían y ahora sueltan, confiadas en que la tierra sabrá transformarlas.
Quizás no se trate de hacer más, sino de dejar espacio.
Espacio en la agenda, en la casa, en la mente.
Para que algo nuevo —aún sin nombre— encuentre lugar donde posarse.
Hoy, respira con esa intención:
inhalar claridad, exhalar exceso.
Deja que el aire entre y salga, y escucha el leve sonido del vacío que queda.
Ese vacío no es pérdida; es promesa.
La serenidad no es quietud, sino espacio suficiente para que lo que amas pueda respirar.
Ritual de la Semana
Con calma y gratitud
Via Serenis